
HECHOS Y COMENTARIOS
Por José Guadalupe Montaño Villalobos
LOS PRESIDENTES DEL PRI
Por José Guadalupe Montaño Villalobos
LOS PRESIDENTES DEL PRI
El Partido Revolucionario Institucional cumplió 80 años el pasado 4 de marzo. Con tal motivo se realizó en Querétaro una ceremonia para conmemorar el acontecimiento, en la que como única oradora participó su presidenta, Beatriz Paredes Rangel. En su discurso recordó a don Jesús Reyes Heroles, y aprovechó para expresar un saludo fraternal a las ex presidentas y los ex presidentes del Comité Ejecutivo Nacional que estuvieron presentes en el evento.
Lo anterior me sirve de base para formular algunos comentarios de quienes han sido presidentes del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.
A partir de 1946, fecha de su fundación, han dirigido al PRI 32 presidentes del Comité Ejecutivo Nacional, desde Rafael P. Gamboa y Rodolfo Sánchez Taboada a Beatriz Paredes Rangel. En estos apuntes no se consideran a quienes fueron dirigentes, cuando se llamaba Partido Nacional Revolucionario (PNR) o Partido de la Revolución Mexicana (PRM).
Como se sabe, antes de que se perdieran las elecciones del 2 de julio de 2000, el que ocupara la presidencia del PRI dependía de quien fuera presidente de la República, que era el referente fundamental, el factor que daba unidad y cohesión a este instituto político, como partido hegemónico con una implantación nacional.
En esas circunstancias, por ejemplo, con Ernesto Zedillo de titular del Poder Ejecutivo Federal, hubo siete presidentes del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.
Las cosas cambiaron con la llegada del PAN al poder, en lo que se refiere a la elección de dirigentes, pero la rotación continuó, como se advierte en el hecho de que en los sexenios de Vicente Fox y en lo que va de Felipe Calderón, se han nombrado cinco presidentes del PRI, aunque Dulce María Sauri Riancho, quien lo era en el momento de la alternancia, ya venía del sexenio anterior.
En lo personal me tocó conocer y hablar con dos presidentes del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, y de ambos conservo gratos recuerdos.
Primero, a fines de 1984, en mi carácter de Secretario General de la CNOP en Sonora, fui citado por el dirigente nacional del sector popular, que era Enrique Fernández Martínez, quien en una entrevista me dio instrucciones para que fuera a platicar con el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Adolfo Lugo Verduzco, para que le informara sobre la situación del sector en la entidad, ya que estaba a punto de realizarse la postulación del ingeniero Rodolfo Félix Valdez, como candidato a gobernador del estado.
En efecto, Lugo Verduzco me recibió de inmediato en sus oficinas en la Ciudad de México, por lo que no tuve ningún problema para presentarle el informe requerido, ya que me dio suficiente tiempo para tal efecto. En un lapso de 45 minutos platicamos ampliamente y tuve oportunidad de comentarle muchos detalles del trabajo realizado para fortalecer al partido. Recuerdo que me escuchó en forma sumamente atenta, me hizo varias preguntas y cuando terminamos, se puso de pie y me fue a despedir en forma cordial hasta la puerta de su despacho. Salí gratamente impresionado, pues siempre he admirado a los políticos que tienen la capacidad de escuchar con atención a sus interlocutores.
El otro caso, es el de Luis Donaldo Colosio Murrieta, a quien traté mucho antes de que fuera Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI. Llegué a tenerle un gran aprecio y admiración, pues en 1985, me tocó convivir con él en su campaña para diputado federal por el entonces Primer Distrito con cabecera en Magdalena de Kino. Yo era candidato a diputado local por el V Distrito Electoral con cabecera en Cananea. Hicimos campaña juntos como integrantes de la fórmula priista. Recuerdo que muchas veces sus discursos los terminaba con la frase “que todos participen; que nadie se quede al margen”.
Ya de diputado federal, cada cierto tiempo, Donaldo nos invitaba a desayunar o comer a todos los diputados locales de su distrito. En esas reuniones comentábamos de todo. En muchos asuntos, le pedíamos consejo.
Cuando Donaldo fue candidato a senador y triunfó en las elecciones de 1988, tuve noticia de que por sus múltiples ocupaciones no asistiría a recibir su constancia de mayoría al Congreso del Estado. Entonces le hablé por teléfono a la Ciudad de México para invitarlo y comentarle que era una tradición que los senadores electos acudieran personalmente a recibir el documento de referencia. Me dijo: “Sí iré a Sonora; yo no voy a romper una tradición”. Efectivamente vino y tuve el privilegio de entregarle su constancia de mayoría, en mi calidad de Presidente de la Diputación Permanente.
En aquellas fechas, las legislaturas locales tenían esa facultad, antes de que se reformara el artículo 56 de la Constitución Federal.
Luis Donaldo Colosio Murrieta, ocupó la presidencia del partido, del 3 de diciembre de 1988 al 13 de abril de 1992.
Fue un gran presidente del PRI, pero también un gran sonorense y un gran mexicano. En este mes recordaremos con tristeza el 15 aniversario de su muerte.

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